
Lindy II, yawl de época
Ref. CP136EUR 35.000 ,-
Diseñado por un gran experto de su época y construido por uno de los mejores astilleros de todos los tiempos, es un pequeño gran crucero con capacidades de altura. Impresionantes su estabilidad de rumbo y sus condiciones de originalidad.
El Doctor Thomas Harrison Butler (1871-1945), era un oftalmólogo inglés con una profunda pasión por la navegación a vela. Tanto, que incluso se diseñaba sus propios veleros. Butler era un convencido fautor de barcos pequeños que tenían que ser excelentes cruceros, incluso en las peores condiciones meteorológicas. Para ello, se hizo fautor, probablemente el más famoso, de la teoría del equilibrio metacéntrico que el almirante Turner había desarrollado en el siglo XIX. Según esta teoría, cuando un barco escora bajo la acción del viento, su equilibrio depende de la forma del casco, en que algunas secciones, generalmente las de popa, son más boyantes que otras, generalmente las de proa al ser éstas más finas. El análisis metacéntrico del casco resume las diferencias de desplazamiento y flotabilidad de barlovento y sotavento en un valor único para cada uno de ellos. Con estos datos el proyectista puede afinar las formas para que los valores de flotabilidad se igualen en los extremos del casco. Hoy se podría realizar esta operación de forma fácil con los programas de diseño por ordenador, aunque la validez de la fórmula ha decaído por varias razones (cambio de la forma de los cascos, valores calculados estáticamente, sin tener en consideración la dinámica de la navegación, etc.). Pero es un hecho que todos los barcos diseñados por T.H.B. (como le llamaban familiarmente) resultan llamativamente estables, equilibrados y facilísimos de manejar.
Butler era además un incansable fautor de barcos pequeños y populares y tiene un lugar históricamente preeminente en la enorme popularización de la navegación de recreo en la Inglaterra de los años Treinta del siglo pasado.
El diseño del Lindy II fue realizado en los Años Veinte por Butler para participar en un concurso en el que quedó segundo. En 1928 dio vida al Davinka, el primero de la serie, que se construyó para el Dr. Enroth de Helsinki (Finlandia). Siete años más tarde, Butler mandó construir con los mismos planos por Alexander Moody el Vindilis, por cierto: el primer Moody de vela de la historia. En 1936 Moody construyó su gemelo Lindy II ¿quizás el segundo Moody de vela? Es muy posible.
Al presentar su diseño, Butler escribió que consideraba que las dimensiones de 30 pies (9,10 metros) y de entre 5 y 6 toneladas de arqueo eran las ideales para una familia de navegantes que se propusiera incluso largos viajes transatlánticos. Naturalmente, estas afirmaciones hay que entenderlas a la luz de la época en que se hicieron, aunque la capacidad material del diseño sigue siendo válida. El aparejo de yawl, según él era ideal para reducir trapo rápidamente, bajando mesana y foque y navegando con mayor y trinqueta autovirante con botavara. Curiosamente y muy interesante, Butler no consideraba que navegar con mesana y foque, como hacen muchos armadores de yawls y ketches, fuera aconsejable en condiciones duras, por las torsiones que se imponen al casco. La popa en cola de pato, era su preferida para sostener la mesana de manera adecuada y el estay de este palo está arraigado al tope del palo mayor y el baquestay de éste al de mesana, creando un conjunto de gran robustez. Las líneas de agua del barco muestran una roda de cuchara, una popa en cola de pato y unas formas de carena de gran desplazamiento, muy típicas de H.T. Butler. El Lindy tiene una construcción de calidad elevadísima, con quilla, roda, codaste y baos de teca, cubierta también de teca, cuadernas de roble y tablazón de pino brea. Los planos de cubierta originales muestran un molinete de anclas manual que el Lindy II conserva intacto. La historia de este barco se puede reconstruir a través de los nombres de todos sus armadores, desde la botadura hasta hoy, relacionados en los papeles oficiales. Es digno de nota que al cabo de noventa años de vida el Lindy II no ha cambiado nunca de nombre. El barco viene con una completa funda invernal y una funda de bañera que permite navegar, en aguas libres, al abrigo de la intemperie. La capota antirrociones tiene una preciosa estructura de madera, que es una verdadera joya del ingenio.
Como en cubierta, el interior brilla por su originalidad casi total. La cocina permite hacer manjares en plena navegación y el pequeño salón es muy acogedor. Genial la mesa desplegable del suelo, diseño de Butler que se ha copiado del Lindy para la reciente restauración del Vindilis que la había perdido. El lavabo ha sido atrasado con respecto a su posición original, creando una zona de mayor privacidad, con unos mamparos separables muy ingeniosos. En todas partes es visible la arquitectura estructural del barco, con cuadernas tupidas y durmiente y palmejar de grandes dimensiones, que le han otorgado al barco la longevidad que ha demostrado. El Lindy II ha llegado recientemente a España, de la mano de un joven armador apasionado y muy competente, al que le ha cambiado repentinamente el horizonte laboral, como suele pasar a ciertas edades y por ello tiene que poner en venta otra vez el barco. Es una ocasión de oro para adquirir un barco clásico, con capacidades oceánicas, en condiciones inmejorables, capaz de navegar en cualquier condición meteorológica cuidando de su tripulación.