
Carquinyoli, motora de 40 pies
Ref. CP137EUR 75.000 ,-
Elegantísima motora clásica, de estilo Sedán. En excelentes condiciones de navegación, ofrece clase, elegancia, confort y facilidad de manejo.
El astillero Carabela, de Badalona, fue uno de los mejores de España durante sus veinte años de actividad y, aunque es más famoso por sus veleros, también construyó algunos yates de motor que todavía hoy atestiguan la calidad de su arte. El Carquinyoli fue el segundo de una serie basada en los planos del gran ingeniero americano Charles W. Wittholz (1918-1993). Wittholz tuvo una carrera muy larga y ecléctica que comenzó bajo el abrigo y la experiencia de maestros tales como John Alden o Philipp Rhodes. Diseñó desde exitosos cat-boats, hasta yates de motor de grandes dimensiones y desde barcos de madera hasta barcos en serie de fibra de vidrio y colaboró con astilleros de la categoría de Cheoy Lee (Hong Kong), R. Steele Y.C., Chesapeke Marine y Carabela. Son famosos sus Trawlers de crucero y sus Fisherman y los dos barcos de Carabela tienen mucho de esas líneas tan elegantes de esta última categoría, aunque probablemente en su época recibieran la denominación de Sedán. El Carquinyoli, cuyo nombre se refiere a un famosa galleta de origen catalán, es una elegante motora de estilo americano con un nivel de calidad de construcción rara vez encontrado en otras unidades de época parecida. Las tablas del forro, largas y estrechas, constituyen una estructura robusta y bella al mismo tiempo, la cubierta estructural de teca es otra rara obra de arte, hoy en día imposible de recrear. Subiendo a bordo este yate se aprecia desde el primer momento, la vista se recrea con los juegos de tablas, molduras y cristales que se persiguen y superponen con impresionante maestría y crean un ambiente simple, bello y acogedor, todo al mismo tiempo. En proa, el techo de la cabina conforma un excelente espacio para tomar el sol, mientras que los pasillos laterales y la zona de proa son cómodas y practicables para las maniobras. La amplia bañera permite largas tertulias y veladas, protegidos por los toldos, mientras que el interior resulta muy acogedor y dispone de amplios espacios reservados en la cocina y en el lavabo. En todos los ambientes, dentro y fuera, el espacio para la estiba es abundantísimo y destaca particularmente el enorme pañol que hay debajo del piso de la bañera, bien separado de la sala de máquinas, a proa y en perfecta posición central y del espejo de popa y su zona técnica. Subiendo al fly por la cómoda y artística escalera de babor, nos encontramos en un amplio espacio con sofás alrededor de estilo chaise longue y con un puente de mando que no tiene nada que envidiar al de la cabina inferior. El actual armador del Carquinyoli, lo ha cuidado con todo esmero y sin reparar en costes durante casi treinta años. Hace unos años se le cambiaron los motores, que están en magníficas condiciones y son realmente silenciosos. Hoy el barco está listo para seguir navegando, con estilo y soltura, durante otras décadas con un nuevo propietario.